El dramático relato fue compartido en Facebook, en un texto cargado de emoción y terror. Los protagonistas son Marina Alvarez y Gustavo Brun...

El milagro de una pareja de tucumanos que no se ahogaron gracias a una plancha de telgopor El milagro de una pareja de tucumanos que no se ahogaron gracias a una plancha de telgopor

El milagro de una pareja de tucumanos que no se ahogaron gracias a una plancha de telgopor

El milagro de una pareja de tucumanos que no se ahogaron gracias a una plancha de telgopor






El dramático relato fue compartido en
Facebook, en un texto cargado de emoción y terror. Los protagonistas son Marina
Alvarez y Gustavo Brunet, que en sus vacaciones en las playas del noroeste
brasileño decidieron cambiar su rutina diaria y buscar un lugar tranquilo para
descansar al sol, aunque lo último que encontraron fue calma.






Arribaron a Praia do Forte, caracterizada por
poseer piscinas naturales que se forman cuando el mar rompe contra un murallón
inmenso de piedras, ubicadas como una barrera en el mar y delante de la playa.





Eran las 15 y, sabiendo que allí el sol
desaparece a las 18, fueron a darse un último chapuzón. "Habíamos visto a
otros turistas acercarse a las piedras y subir hasta ellas sin ningún
problema... por lo que decidimos ir hasta allí", contó Marina en su
detallada narración.





"Sin darnos cuenta ya estabámos sobre las
piedras y decidimos alejarnos pues había peligro de golpearnos. De a poco
intentamos volver pero el agua nos llevaba hacia el costado, rodeando las
piedras. En un momento dejé de hacer pie y le dije a Gusty: 'volvamos, esto ya
no me gusta'". Allí comenzó el drama.





"Tratamos de nadar para regresar pero el
mar nos ganó. Nos llevó a la boca de entrada al mar, donde no hay piedras,
donde está el ingreso del agua. En segundos el agua NOS CHUPÓ por DEBAJO y
cuando abrimos los ojos estábamos separados y muchos metros detrás de las
rocas. Ahí nos dimos cuenta de lo que estaba pasando".





"Ya muy lejos de la costa, la
desesperación nos iba ganando. Intentamos flotar y tranquilizarnos pero las
olas nos tapaban constantemente. Cada vez que tenía fuerzas saltaba y gritaba
pidiendo auxilio y agitando los brazos".





Fue en ese momento que el milagro comenzó a
ocurrir. Horas antes la pareja había estado charlando con unos turistas brasileños
y, tal vez preocupado por no verlos desde la costa, entró en escena uno de los
héroes de esta historia: Saúl. "Él nos estaba mirando y se dio cuenta de
que el mar nos llevó lejos. Automáticamente llamó a los bomberos, pero también
pidió ayuda a los vendedores del lugar".





"Ya habían pasado 10 minutos de
sobrevivir solos, dándonos fuerza y sin poder tomarnos de la mano porque el
agua nos separaba. De repente vimos que se acercaba alguien: era un vendedor
con dos tapas de conservadora. Saúl le avisó a este chico, que no dudó en
saltar al agua para socorrernos. Se puso en peligro para ayudar a
desconocidos".





"Nuestro ángel JUAN PABLO nos
tranquilizó. Hizo que nos tomáramos de las planchas de telgopor y nos alentaba
para seguir en la lucha, pero el mar seguía su batalla. Ya estábamos cansados y
ahora temíamos por la vida de Juan Pablo también. Tres guardavidas llegaron
nadando media hora después con dos salvavidas. Si bien el temor era menor,
todavía no llegaba el gomón, y la fuerza del mar, seguía haciéndose
sentir".





"Una hora después llegó el gomón, que era
muy pequeño y sólo entraban cuatro personas, y ahora eramos 8 en total: Gusty,
Juan Pablo, tres guardavidas, otros dos más que manejaban el motor del gomón y
yo. Hicimos un trecho pero el agua entraba y tuvimos que bajar para sacar el
agua, la desesperación era tremenda".





"Nos subimos de nuevo y lentamente
continuamos viaje. Los pobres guardavidas ya estaban cansados y acalambrados.
Ya estando más cerca el motor dejó de funcionar así que tuvimos que remar pero
ya estábamos cerca de la costa".





"Llegar y pisar nuevamente la arena fue
maravilloso pero abrazar a Juan Pablo y llorar los tres juntos fue algo que
nunca olvidaremos. En la costa nos esperaban Saúl y su mujer. Entre lágrimas y
abrazos con nuestros hermanos brasileros, nos fuimos calmando".





La muerte estuvo muy cerca y Marina tuvo sólo
una certeza: "Si no fuera por ellos y por nuestro ángel Juan Pablo, hoy no
contábamos esta historia".





PUBLICADO EL 10-02-2018


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