Cualquiera que vea la foto y no sepa quienes son, pensaría que son tres jovencitas rumbo a una fiesta. La realidad es que estas chicas, d...

Ángeles de muerte: Las chicas de Manson Ángeles de muerte: Las chicas de Manson

Ángeles de muerte: Las chicas de Manson

Ángeles de muerte: Las chicas de Manson

Cualquiera que vea la foto y no sepa quienes son, pensaría que son tres jovencitas rumbo a una fiesta. La realidad es que estas chicas, de menos de 22 años, fueron las autoras de asesinatos espantosos, encomendados por el psicópata Charles Manson.


Con idénticos vestidos tejanos, cardigans azules, el pelo lacio partido por una raya en medio y las caras, esas caras post adolescentes, iban a responder por sus horribles asesinatos con un solo detalle extraño, la cruz en la frente.


Atkins y Van Houten tenían 21 años y Krenwinkel 22 cuando Charles Manson les encomendó su misión especial, el “Helter Skelter”, en el verano de 1969.

Primero acabaron con la actriz Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski, embarazada de ocho meses, con cuatro de sus amigos y el hijo pequeño de su jardinero, y la noche siguiente repitieron la carnicería en casa del empresario Leno LaBianca y su mujer.

La cuarta, Linda Kasabian, de sólo 20 años, condujo el coche en las dos ocasiones y sirvió como testimonio clave en el juicio que tuvo lugar entre junio de 1970 y abril de 1971. Kasabian era la única que tenía licencia para conducir. En su testimonio, dijo que no sabía que iban a hacer sus co equipers y que había tratado de impedir los asesinatos, cosa que le dio inmunidad, además de haber sido un testigo ‘privilegiado’ de las masacres.

Susan Atkins

Atkins murió con 61 años en la cárcel. Fue la mujer más importante de La Familia Manson. Cuando conoció a Charlie se arrodilló y le besó los pies. Tenia 15 años, su madre murió de cáncer y ella empezó a buscar respuestas. Las encontró en La Familia.


A finales de 1969, Atkins fue detenida por robar coches y en la cárcel empezó a contar que era responsable de crímenes más atroces, de los asesinatos de aquel verano. Así los detuvieron a todos.

Fue condenada por ocho crímenes, entre ellos el de Tate, y pese a que pidió la libertad condicional en numerosas ocasiones, jamás la logró.

Patricia Krenwinkel

A sus 68 años sigue encarcelada por los asesinatos de Sharon Tate y sus amigos. Hija de una vendedor de seguros y una ama de casa, sus padres se separaron cuando tenía 17 años.

En 1968 descartó la idea que le había rondado un tiempo de ser monja, se independizó y se convirtió en una tranquila secretaria que vivía con su hermana en el sur de California.

Conoció a Manson en casa de una amiga y esa primera noche se acostaron. Krenwinkel no era una joven guapa, tampoco delgada, ni siquiera graciosa, lo que la había convertido en objeto de burlas durante años.

"Charlie fue la primera persona que me dijo que era guapa, no podía parar de llorar cuando él me hablaba, me emocionaba". A los dos días de conocerle abandonó el trabajo y se marchó con él.

Leslie van Houten

Fue condenada de por vida por los crímenes contra el matrimonio LaBianca. Criada en una familia educada y rica, supo de La Familia cuando estudiaba en la universidad.

"Quería vivir más de lo que me ofrecía la vida normal", ha contado, "y en la universidad oí hablar de Manson, decían que era como Cristo, que tenía las respuestas. Necesitaba conocerle. Al principio, pensé que había encontrado a alguien que me convertía en algo positivo, solo por estar con él".


 Van Houten da algunas pistas de por qué le tocó asesinar a ella y no a otros miembros de la secta. "Un día me pidió que cogiera un cuchillo y que lo lanzara... lo hice sin pensar", recuerda. "Estaba claro que podía matar, otros dudaron antes de coger las armas".

Linda Kasabian

Los padres de Linda Darlene Drouin (67), conocida como Linda Kasabian, se divorciaron cuando ella era pequeña y abandonó su casa a los 17 por desavenencias con su padrastro.

Estuvo un tiempo dando vueltas por el país, tuvo dos parejas y dos hijos, hasta que conoció a La Familia. Primero tuvo relaciones con Tex Watson, el macho Alfa de la secta (con permiso de Manson) y después con el propio Manson.


Aquella fatal noche de verano, acompañó a los asesinos hasta la puerta, pero no entró. Lo oyó todo y vio incluso a alguna víctima intentar escapar. Pero no hizo nada. A los dos días huyó del rancho y volvió a vivir con su madre.

Se le ofreció inmunidad judicial si testificaba en contra de sus ex compañeros y así lo hizo. Durante el juicio, sus compañeros la insultaron y llegaron a culparla de organizar los asesinatos.

Kasabian salió indemne del proceso judicial. Hoy tiene 67 años y vive una vida tranquila alejada del foco mediático. Fuente La Vanguardia/El español

PUBLICADO POR FM Libra 106.7-Allen-Río Negro.
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PUBLICADO EL 20/11/2017